domingo, 26 de noviembre de 2017

Contando cuentos para el otoño

De nuevo he regresado a la Escuela Infantil Belén, y es que hoy 24 de noviembre, celebraban su fiesta del otoño. Un montón de criaturillas desde los más peques de dos añitos hasta los de seis, nos hemos juntado en el patio. Después hemos disfrutado de la Señora castañera que ha venido a traernos sus castañas y probar los ricos bizcochos y galletas aportadas por las familias. Una preciosa fiesta de otoño.




Una sencilla marioneta, un guante y unas plumitas

 Por qué algunos árboles no pierden sus hojas
Se trata de una historia infantil muy entretenida a través de la cual los niños podrán saldar algunas de sus dudas acerca del otoño. El cuento comienza con el inicio del otoño, cuando el frío empieza a calar los huesos mientras los pájaros parten hacia destinos más cálidos. Todos, menos un pobre pajarito que tenía un ala rota. El pajarillo pensaba que si no encontraba pronto un lugar donde refugiarse, moriría de frío. Miró alrededor y divisó a lo lejos algunos árboles que le prestarían cobijo seguro. Saltando y aleteando como mejor pudo, llegó hasta los árboles y se paró justo enfrente de un gran roble que parecía lo suficientemente fuerte como para cobijarlo, así le pidió permiso para refugiarse entre sus ramas hasta que volviera a llegar el buen tiempo. Sin embargo, el roble le negó su ayuda diciéndole que si le dejaba cobijarse allí, terminaría picoteando sus bellotas. El pájaro vio otro árbol precioso de hojas plateadas, un álamo, y pensó que le daría refugio. Llegó hasta él y le contó su problema pero el álamo también le echó diciéndole que le iba a manchar sus bonitas hojas y su blanco tronco. Muy cerca había un sauce pero este, al igual que los demás, lo rechazó argumentando que no trataba con desconocidos.

 El pajarito empezó a saltar como podía con su ala rota sin rumbo fijo hasta que un abeto le vio y le preguntó que le pasaba, el pobre le contó su desgracia y el abeto le ofreció sus ramas para que se resguardara del frío. El pino, que estaba cerca del abeto, también se ofreció para protegerlo del viento ya que sus ramas eran más grandes y fuertes, mientras que el enebro le ofreció sus bayas para que no muriera de hambre. El pájaro se preparó un lugar bien abrigado en la rama más grande del abeto y, protegido por el pino y alimentado por el enebro, se dispuso a pasar el invierno. Fue una temporada muy feliz pero, una noche el viento comenzó a soplar muy fuerte arrastrando a su paso las hojas de los árboles. Todos se asustaron pero, antes de que el viento llegara a estos árboles, el Rey de los Vientos lo frenó y le pidió que no desnudara a quienes habían ayudado al pajarillo. El viento los dejó en paz y así fue como desde entonces el abeto, el pino y el enebro conservan sus hojas durante todo el otoño y el invierno.

Del blog https://www.etapainfantil.com/

Hacemos un taller de narracion????

Hoy comenzamos lo que puede ser una experiencia muy interesante, hacer niños y niñas narradoras, proyecto que nunca he olvidado pero que hace mucho tiempo no he podido llevar a cabo.
Para ello vamos a trabajar con dos clases de 4º curso del Colegio San Roque de Churriana de la Vega y hoy correspondía hacer una primera sesión de encuentro. Estaría el alumnado interesado en esta experiencia?.
Para ello he llevado a cabo un cuentacuentos a las dos clases, en la que he presentado los materiales más elementales con los que siempre me he apoyado para contar cuentos y para enseñar a contarlos-

Cuentos con las manos

y presento la cuarta cantinela

Adivina adivinado
tengo un burro muy pesado
yo le tiro hacia delante
y él se marcha haciendo fuerza
yo le arrastro hacia adelante
y el muy burro va y se cae.

Se comienza siempre con las manos en la espalda, se sacan los puños delante, el burro se hace con la izquierda levantando el índice y el anular . Con la otra mano el ritmo de tirar, tira el burro, se arrastra y se cae el burro.


Con las cuerdas hemos contado la cunita, la niña traviesa y la cuerda mágica.

Con las cartas gigantes el hostal de los líos

 
 
 
Cuentos presentados
 
Este lo cuento con un chupete pero para cuarto curso no ha tenido mucha gracia.
 


viernes, 10 de noviembre de 2017

Contando y recontando

Hoy ha sido un día especial porque se celebra el día de las Bibliotecas, así que nuestro cuentacuentos en el Colegio Francisco Ayala de Cullar Vega ha sido de lo más apropiado. Esta vez ha sido en la clase de 3º  de Yolanda, otra de las Cuenteras.

Hemos recordado los cuentos con manos y dedos de antaño que tanto gustan, Os remonto al relato del 20 de abril del 2013 para que poco a poco vayáis recopilando estas cantinelas.

Hoy subo la tercera

Adivina, adivino
que en la mano se ha escondido,
una pulga que está loca
porque bota, bota y bota
está loca y no se ve
de tan chiquita que es.

Se adelanta el puño cerrado (pulga) se señala algo muy pequeño, gesto de loca, luego bota el puño tres veces y con la otra mano la expresión de chiquita.


 
Una cantinela para dedos y manos

Hoy he presentado un cuento nuevo que ha sido todo un éxito, lo tenéis a continuación y os lo recomiendo.





No parece un título mágico.



























Otro material que ha tenido gran éxito ha sido este cuento al  que llevo dándole vueltas desde hace tiempo. El material es la mar de sencillo, son los vasos de papel que nos hacían de pequeños para que bebiéramos agua en cualquier fuente.
 Al final ha resultado el conjunto de Mara y sus gatitas, cada una de ellas con una personalidad distinta, las que serán las protagonistas de la historia. Lo divertido es, que como las matriuscas, entran unas dentro de otras.

 
Mara y sus pequeñas
 
 
Contando Rufino el Africano, una sorpresa ver que los cuentos con la baraja entera tiene tan buena acogida.
 
 

Contando en Guevejar


Esta vez me recibe en el Colegio García Lorca de Guevejar la clase de primero de mi amiga Leticia una de las maestras del grupo de cuenteras

Los niños y las niñas de la clase me regalan unos preciosos dibujos de nuestra sesión
 
Como tenía previsto a parte de algunos cuentos mas conocidos introduzco por primera vez el cuento de LA VACA VICTORIA.



Añadir leyenda
Está soy yo contando cuentos
El tiburón del cuento


El cuento CUENTA Y RECUENTA desplegado




Además del chupete de Gina, que fue un éxito,




La historia sombría fue muy apropiada para las fechas en las que hicimos la sesión...
 
y para terminar la foto de grupo
 
 
 
Seguro que volveremos a repetir
 


 







 

martes, 31 de octubre de 2017

Volvemos a los cuentos

 
Después de mucho tiempo sin contar cuentos en coles, decidí que era el momento de desempolvar el armario de los libros y salir a mover todos aquellos materiales nuevos que aun no me había atrevido a probar y eso hice, acudiendo a mis buenas amigas las cuenteras me metí de lleno en iniciar esta aventura que espero sea de provecho no solo para mi sino para vosotras.
Iré recomendando algunos títulos de cuentos sugerentes y también repasaremos alguna de las técnicas ya publicadas en mis dos libros. Materiales y objetos tradicionales para contar cuentos y Cuentos que caben en un bolsillo...

QUE COMIENCE LA CUENTA

ESCUELA INFANTIL BELEN   28 de Octubre

Rememorando aquellos años que hicimos posible el Patronato qué mejor sitio que la clase de 3 años para empezar esta nueva aventura.
Un grupo organizado y maravilloso que me deleitó con alguna de sus canciones favoritas, la clase se llama el Castillo y por eso y por las fechas en la que estamos conté el cuento de una HISTORIA SOMBRÍA
Con ayuda de sus coros el castillo oscuro y su ratoncito, pasamos un momento muy divertido.
 
 


Dos momentos preciosos con el cuento Osito tiene frío en que dos ayudantes visten al protagonista del cuento.

 
 
Juegos de manos, adivina adivina lo que escondo en la cocina, un gigante, dos gigantes que se estiran y se encogen, un gigante dos gigantes que se esconden como antes.
 
 
El cuento del chupete de Gina fue una de los que más éxitos tuvo, forma sencilla de contarlo con un chupete, el de Gina claro¡
 
Para que sigáis lo bien que fue tomada la actividad os mando el enlace con el blog donde podéis leer las palabras de Juan Pedro contando el desarrollo de la actividad.
ESCUELA INFANTIL MUNICIPAL BELEN

lunes, 25 de julio de 2016

CARTA AL LOBO de Laura Devetach



"Querido don Lobo:
Cuántos años han pasado ¿no? Seguramente Ud. está entrecano y con algún diente postizo, igual que yo. Seguramente tendrá nietos. Yo tengo una que se llama Sidonia. Tuvimos varias discusiones de familia para que no la llamaran con un sobrenombre, Gordi, por ejemplo. Porque tenía unos rollitos que Ud. se hubiera almorzado con fruición
.

Hablé con mi hija y mi yerno y les conté lo feo que fue para mí darme cuenta, ya de grande, que mi nombre real se borró de un saque porque a mi abuela se le ocurrió llamarme para siempre como a esa capucha roja hecha por sus propias manos. Y lo peor es que yo no me daba cuenta. Y el mundo entero la apoyó.
Ud. se preguntará por qué le escribo. Bueno, ya que no lo maté cuatro o cinco veces como por momentos tuve ganas, hoy quiero atar algunos hilos sueltos de nuestra historia.
Quiero contarle por ejemplo que yo fui al bosque porque mi mamá, con esa maldita costumbre que suelen tener muchos grandes, me mandaba de delegada frente a mi abuela en lugar de ir ella. ¿No le parece arbitrario que mamá (sin motivos conocidos) mande a nena chica a que atraviese bosque con lobo para llevar manteca y tortas a abuela enferma? No entiendo por qué, si Ud. estaba en el bosque y ella lo sabía y también sabía de su apetito, esa mamá mía no me acompañó o me enseñó a defenderme.
¿A Ud. le enseñaron algo sobre las chicas que iban al bosque? Seguro que le dijeron que yo solamente era ‘comida’ y que para ser un buen lobo había que comerse una chica.
Bueno, ahí andaba yo, sola. Pero el bosque estaba lleno de otras cosas. Además de las flores con las que mi mamá me dijo que no me entretuviera, había pájaros, escarabajos que hacían divertidas pelotas, cañas para hacer flautas, olores misteriosos. Me llené de preguntas. ¿Por qué las palomas hacían nidos tan pero tan chatos que los huevitos se les caían? ¿Por qué el pino y su fruto, la piña, tenían la misma forma puntiaguda? Si se lo preguntaba a mamá o a mi abuela me contestaban: ‘Porque sí’ o ‘Porque Dios lo quiso’, o que una chica debe estar ocupada y no andar preguntando pavadas. Alguna vez el leñador me enseñó a orientarme en el bosque mirando de qué lado crecía el musgo en los árboles. Pero no lo terminé de entender, y lo veía tan poco…
Yo sentía que tanto mi mamá como mi abuela siempre tenían razón. Y esa mala costumbre de que no se me escaparan pensamientos me ponía bastante mal. Cuando me encontré con Ud. sólo recordé la advertencia de mamá: ‘Cuidado con el lobo’. Pero –me dije atolondrada- ¿cuidado de qué?
Encima me había entretenido con las flores, dos pecados juntos, pensar si la vieja no estaría equivocada y tirarme una canita al aire. Para colmo Ud. era amable, poderoso y pícaro. Con una sola pregunta, con tres frases que me dijo, logró que yo le ubicara la casa de mi abuela que fuéramos los dos para allá, y encima, Ud. por el camino más corto y yo por el más largo. La muy mamerta sólo hizo lo que sabía: obedecer.
Después, cuando entré a la casa y mi abuela salió con esa idea de que me sacara la ropa y me acostara con ella, me sentí para el diablo, pero a los mayores no se los contradice y menos si están enfermos.
A partir de ahí poco y nada recuerdo. Sólo el miedo y la oscuridad.
Dicen que Ud. me comió entera. Gracias, eso ayudó a que saliera bien parada. El leñador se portó, hizo lo suyo ese muchacho. La que salió muy enojada fue mi abuela que repetía todo el tiempo: ‘Yo le dije a tu madre, yo le dije a tu madre.’
En fin, don Lobo, pasó mucho tiempo. Pero cuando yo salí de su panza y pude sacudirme un poco el susto, me dije: ‘A éstas ya no les hago más caso.’ No sé si Ud. seguirá tan bestia como antes o cambió un poco después de semejante experiencia. Lo que sí sé es que sigue vivito y coleando y tiene hijos y nietos como yo. Y que algo podría haber pensado sobre estas cosas.
Mi mamá y mi abuela siguen diciendo que verdades eran las de antes y que las mujeres no tenemos que pensar pavadas porque ésa es la voluntad de Dios y si no, nos come el lobo. También es cierto que mi mamá a veces me mira con curiosidad y una chispa verde parecida a la envidia.
La historia, para mí, siguió para adelante con mi hija, con la nieta. Cada tanto la pequeña Sidonia tiene que cruzar el bosque. Eso es inevitable, ni siquiera es noticia. Siempre se encuentra con todo lo probable de encontrar en un bosque. Pero ella sabe algo sobre esas cosas. ¡Con los tiempos que estamos viviendo!
La última vez se encontró con un lobito bastante piola y se hicieron tan pero tan amigos que no dan para personajes de cuentos como el que vivimos nosotros. Me alegro. Aunque parezca mentira, algo cambió en este mundo y por lo menos esta nieta mía necesita un cuento diferente.
Desde todos estos años que me sirvieron para mirarme mejor, lo saluda atte.
Caperucita Roja
Mayo 1989"
, Oficio de palabrera. Edic. Colihue.

sábado, 9 de enero de 2016